viernes, 13 de agosto de 2021

Estructura en cuatro actos

 

NOTA: Este texto es una traducción del https://www.ibiblio.org/cdeemer/wright/4act.html

Si queréis añadir cualquier nota o comentar, dejadlo abajo, que creo que se puede. No estoy seguro.


Si el segundo acto es el doble de largo que el primero y el tercer acto tiene un punto de giro justo en la mitad del mismo, entonces ¿por qué no lo llamamos el paradigma de los cuatro actos en vez de tres?

A más de un guionista se le ha ocurrido la misma pregunta. Uno de los discursos más elocuentes en esta materia se desarrolló en “The Scrrenwriters Listserv” en internet. Andre Ferguson inició este debate seguida por dos comentarios míos de manera anónima:

Field lo llama “el pellizco”. Vogler lo llama “el segundo umbral importante”. En ambos casos se refiere al punto medio o middle point del segundo acto de la tradicional estructura de tres actos.

Por el amor de dios, señores, LLAMEMOS A UNA LANZAZ, UNA LANZA. Ha pasado ya mucho tiempo, pero ningún estudioso de la estructura va al grano y doce que el punto medio en realidad es lo que hace que el segundo acto se divida en dos actos.

¿Qué problema hay en admitir que la tradicional estructura de tres actos en realidad siempre ha sido de cuatro actos? No va a derrumbar los cimientos de Holliwood. Pero quizás sí ayude a guionistas arreglar historias atascadas entre la página 30 y 90 (basado en una historia de 120 páginas).



Acto i: El héroe en el mundo ordinario. Este es el mundo que nuestro héroe conoce, sabe cómo manejarse en él. Pero en este mundo es un don nadie, aunque tenga potencial para ser un héroe.

Acto II: El inframundo o mundo desconocido. Éste es el mundo que el joven héroe tiene que atravesar para llegar hasta el reino del Mal. Es un territorio desconocido, terrorífico y a la vez maravilloso. El héroe es arrastrado a una inexorable marea que le lleva a…

Acto III: El reino del Mal. Aquí las fuerzas del mal son los dioses. Es su reino, es donde son más poderosos. El héroe ha de ser muy sagaz para no ser capturado.

Acto III: De regreso al inframundo. Es ahora cuando el héroe conoce las normas y lo que puede llegar a suceder en este mundo. Necesita de todo su conocimiento para ayudarse a sí mismo y capturar al malo.

Notas sobre los actos:

Cada acto es reflejo de su opuesto. El acto 1 es el opuesto al acto 3, así como el 2 es del 4. Mientras que en el primer acto el héroe está relativamente tranquilo, seguro y bajo control, en el acto tres está en peligro mortal, en la incertidumbre, en la incomodidad…

En el cuarto acto, en la lucha, los amigos del acto dos se convierten en enemigos, relevando así que siempre están a favor del mal, mientras que los enemigos del acto 2 se convierten en aliados.

El desarrollo del héroe tiene un efecto espejo similar en los actos 1 y 3 y en los actos 2 y 4. En el primer acto el héroe es un inválido huérfano; mientras que en el acto 3 es un poderoso héroe. En el acto dos es un visitante en el inframundo, actúa en su propio nombre y es arrastrado o conducido al dominio del mal; ya en el cuarto acto se convierte en un mártir que actúa a favor de la sociedad, liderando así el camino en vez de seguirlo.

Por lo tanto, no hay nada de malo trabajar con cuatro actos en vez de tres. Todavía trabajaras con un inicio, un desarrollo y un final. Seguirás teniendo un nivel ascendente de conflictos y crisis. Lo único que afectará es que tendrás una historia más robusta aclarando el punto medio del relato.

Primera respuesta:

Si funciona para ti, para tus escritos y guiones, adelante. Leyendo guiones ajenos muchas veces me da la sensación de que el punto medio del segundo acto es un momento crucial; pasar de la página 30 a la 90 es una agonía de 60 páginas a mi modo de pensar, por lo que yo creo una mini historia entre las páginas 30 y 60 y otra entre las 60 y 90, llamándolas así historia B e historia C.

Segunda respuesta:

¡Bienvenido al club! No estás solo en este tema. De hecho cuando doy las clases de guión en Texas, siempre les digo a los alumnos que soy un fiel defensor de los cuatro actos. Siempre me miran con cara de “¿QUEEEEE? ¿Ahora tenemos cuatro actos?”

Vogler también las divide en cuatro actos. No creo que en Journey lo intente hacer, pero en sus clases comentó que el veía las historias en cuatro actos. Me alegra ver que alguien más piensa lo mismo que yo.

Él comentó exactamente lo mismo que comenté yo a mis alumnos ese mismo día. Nosotros, los escritores, tendremos que guardarnos esa pequeña cancioncilla para nosotros. Bastante me cuesta que productores y desarrolladores entiendan la estructura en tres actos. Incluir una más podría devastarles.

Otros comentarios:

No me importa cuantos actos tiene un guión. Si quieres usar la lógica plasmada, la cual tiene sentido, entonces llámala cuatro actos en vez de tres. Aun así, ¿quién ha dicho que todos los actos tienen que tener la misma longitud?

La razón por la cual sigo usando los tres actos es muy sencilla: deriva de la lógica inicio-desarrollo-final, lo cual es esencial para para contar una buena historia. Dicho esto, soy muy consciente que el segundo acto siempre es el más difícil.

La estructura en cuatro segmentos de Kristin Thompson.

Kristin Thomson en su excelente e importante libro de “Storytelling in the New Hollywood” plantea una variación del paradigma de los cuatros actos. Al igual que otros, considero que las diferencias son básicamente semánticas en su planteamiento de visión de los cuatro actos.:

“En lugar de comenzar con el supuesto de que todas las películas tienen tres actos, podemos simplemente estudiar los patrones de trama que se encuentran en una muestra de películas de Hollywood, tanto de la era de los estudios como de tiempos más recientes. Lo que encontramos es sorprendente. Muchas de estas películas, de hecho, diría yo, la mayor parte de ellas, se dividen de manera evidente en cuatro partes, con puntos de inflexión importantes que generalmente proporcionan las transiciones.”

“Basándome en lo que me parece la terminología descriptiva más útil que han empleado los autores y comentaristas de manuales de escenarios en otras artes narrativas, me referiré a las cuatro partes de la característica promedio como [las cursivas son mías] la configuración, la acción complicada, el desarrollo y el clímax. Un breve epílogo suele seguir al clímax. Este esquema señala algo que desarrollaré en breve: que las películas muy a menudo presentan un punto de inflexión crucial más o menos en el punto muerto.”

Si te sientes más cómo llamando a esta estructura en cuatro segmentos, que de hecho son los que encontramos cuando miramos de cerca las películas (como se muestra en la docena de películas analizadas en el libro), el paradigma de los cuatro actos o estructura en cuatro segmentos, o como sea, en lugar de llamarlo paradigma de tres actos (como lo hago yo), dándole importancia al “midpoint” o punto de inflexión, entonces, hazlo, usa esa terminología. Personalmente no me interesa tanto qué etiquetas pongamos a la estructura siempre que nos demos cuenta que están ahí y que determinan la estructura de la narración de un guión.



 

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